Fundamentos científicos

Proponemos la Competencia en Equipo como un dispositivo de intervención novedoso que promueve la participación adolescente y dinamiza el trabajo grupal en torno a objetivos vinculados al bien común. Se apoya en la interdependencia y la corresponsabilidad, resignifica las habilidades individuales y reconfigura las dinámicas de los grupos ya constituidos mediante un reajuste de roles. Al mismo tiempo, fortalece la resiliencia entendida como la capacidad de atravesar situaciones complejas, recomponerse y seguir construyendo.

¿Se trata de un dispositivo nuevo? Nos gusta pensar que sí: una propuesta a la vez lúdica y convocante. Sin embargo, también puede leerse como una articulación creativa de estrategias y herramientas con eficacia comprobada —talleres, conversatorios, investigación-acción, fortalecimiento de redes y dispositivos de motivación, entre otras— integradas en una lógica común.

A lo largo del programa no se aborda el suicidio de manera directa. En cambio, se trabaja sobre sus factores asociados, orientando las acciones al fortalecimiento de los factores protectores: la consolidación de redes familiares y escolares, el acercamiento al sistema de salud, la ruptura del aislamiento, el refuerzo de la autoestima y la participación en espacios de escucha que valoran y legitiman la palabra adolescente.

Cuando elige un tema para abordar, el equipo toma decisiones acompañado por su docente a cargo y lo hace en función de la historicidad que lo atraviesa. Luego, en el desarrollo del guion y su grabación, pueden involucrar a sus familias, compañeros de otros niveles y docentes, lo que fortalece su red familiar y su red comunitaria. Estas son las redes que primero reaccionan ante la instalación de un factor asociado al suicidio.

No es menos importante el hecho de que el dispositivo utiliza muy pocos recursos y tiene un alcance altísimo: 1100 adolescentes por año -con alcance extendido mucho mayor, dado que los proyectos institucionales de algunas escuelas promueven la visualización de las producciones audiovisuales por parte de otros niveles-.

Las acciones preventivas con la comunidad adolescente presentan dos grandes desafíos: convocar a la población a participar y lograr una participación activa. Adolescencia Activa cuenta con un alto nivel de participación, lo que genera una profunda satisfacción para el equipo que lo lleva adelante. Los motivos que encontramos para la convocatoria y participación son: 

  1. Haber generado un espacio de expresión libre.
  2. El protagonismo asignado a la mirada adolescente.
  3. La competencia como dispositivo convocante.
  4. La utilización de recursos multimedia de uso común en la adolescencia.
  5. El seguimiento cercano del progreso de los equipos.
  6. La transparencia de la competencia y las puntuaciones.
  7. Los espacios de encuentro con equipos de otras escuelas divertidos, participativos y convocantes.
  8. La decisión de utilizar los audiovisuales como recurso para aprender sin someterlo a juicio.
  9. La continuidad: Tras tantos años de trabajo ininterrumpido (desde 2016), se ha vuelto parte de la cultura local adolescente, un paso conocido y esperado por muchos dentro de las actividades programadas durante el nivel educativo secundario.

Juan E. Mirey

Coordinador del programa